Tessitura Monti

No es un simple logotipo, sino una atmósfera, un valor que atrae a los clientes y asegura su fidelidad.

Hay tradiciones cuya memoria no conoce los efectos del paso del tiempo.

Tradiciones que se transmiten enriquecidas con nuevas ideas y nuevos elementos.

En la segunda mitad del siglo XIX, los tejidos se confeccionaban en gran parte mediante el trabajo artesanal del cáñamo y el algodón.

En cada familia había algún experto en el arte de tejer. En Varago di Maserada, cerca de Treviso, Giorgio Monti, gracias a su experiencia y espíritu visionario, inició en aquella época la actividad de la empresa textil Monti, que estaba destinada a convertirse con el tiempo en una de las empresas más importantes del sector textil internacional. La tradición y habilidad para trabajar el algodón de forma artesanal en el telar se ha conservado a lo largo de los años y, con la llegada de la modernidad y la tecnología, las antiguas herramientas de trabajo no se han dejado de lado, sino que se han reemplazado.

Años después, a principios del siglo XX,

Bruno, Evaristo y Venerio Monti impulsaron la primera industrialización del tejido artesanal de cáñamo y algodón, combinando usos, técnicas y tejidos con una tradición tan antigua como sabiamente transmitida de generación en generación. Cambia el consumo, evolucionan las técnicas y herramientas, se modifican las estrategias de distribución pero, sobre todo, con el paso de los años se impone el poder de la marca. Así nace la empresa Monti: producciones textiles industriales. No es un simple logotipo, sino una atmósfera, un valor que atrae a los clientes y asegura su fidelidad.

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